En esta ocasión vamos a
experimentar una hora con ruido de cafetería en el fondo,
de manera que nos trasladaremos a
un emplazamiento ruidoso en el que la discriminación de palabra
y su inteligibilidad es más
difícil, puesto que te lleva a una
mayor desconcentración.
En varias ocasiones intentaba no
prestar atención a lo que se estaba escuchando de fondo y
tratar de abstraerme en lo
verdaderamente importante: Intentar entender todo lo que estaba sucediendo durante
esa hora en la que me tocaba a mi portar los cascos.
En el caso anterior (ruido
blanco) era mucho más fácil separar la voz hablada de la profesora
del ruido
que, aunque molesto, en
cierta manera acabas acostumbrándote.
Con el ruido conversacional
sentía que me despistaba más, y las tareas que un normoyente puede realizar se
ven mermadas puesto que, aunque sea una pérdida simulada el sentido de la
audición nos ayuda a estar integrados con las demás personas.
En mi experiencia, la pérdida
parcial de este sentido me ha hecho estar más desconectada y
ensimismada en mis tareas puesto
que es lo que te hace sentir, necesidad de aislamiento.
Sinceramente nosotros hemos
llevado los auriculares con esta situación durante una hora y
ha sido una experiencia no muy
fácil de sobrellevar, pero en todo caso no nos hacemos a la idea de
como es la vida de un
hipoacúsico.
Hola Vitae, me gusta como reflejáis los problemas que puede tener alguien con problemas de audición. Considero que no todo el mundo es capaz de ponerse en el lugar del otro, pero creo que lo habéis conseguido, además de exponerlo de una forma bastante clara, para que cualquiera pueda acercarse un poco a este problema.
ResponderEliminarLo único que no queda claro en la redacción es, que aparecen separados párrafos que van seguidos, supongo que será un problema de edición.
Un saludo Patricia